TAN AUTÉNTICO COMO TUS EMOCIONES

15 años de Emporio La Rosa

 

 

15 primaveras habría dicho mi papá. Durante estos años ha pasado de todo. Lo primero que ha pasado es que la historia lo cambió. Desde un rico almacén de esquina a una exitosa cadena de cafeterías y heladerías con muchos locales en diferentes formatos. Pasamos de vender sólo cosas que los demás producían, a vender mayoritariamente cosas producidas en algún punto por todos los que trabajamos aquí. Todos los que trabajamos aquí hoy, más muchos que estuvieron durante estos 15 años. Hacemos posible esta historia. Nadie, nadie queda afuera de que el emporio sea lo que es. Y el camino que ha recorrido el emporio cambiando para adaptarse a los tiempos, a los clientes, a los desafíos y a nuestros sueños también nos ha cambiado a todos.

El Emporio La Rosa es lo que hoy es, en primer lugar por Francisco Undurraga, mi hermano, que como buen hermano, fue capaz de ver en mi y en el Emporio un potencial de desarrollo.
Con su generosidad, visión, pasión y entrega me tomó de la mano, abrazó también mis miedos, aportó todas sus capacidades y nos llevó al Emporio y a mi a un lugar donde sola jamás habría llegado.
Agradezco su valentía para asociarse al Emporio y su trabajo, su empeño para obligarnos a pasar de buena idea a buen negocio y de emprendimiento a Empresa. Todos los premios que el Emporio La Rosa ha recibido durante estos años son mas de él que de nadie.

La persona con una capacidad empresarial más fuerte del Emporio La Rosa es José Miguel Gazitúa, socio y gerente general. Con tesón, paciencia y la más potente y romántica convicción de que las cosas se pueden hacer y hay que hacerlas mejor, nos ha guiado como un buen líder todos los días.

El llevó al corazón del Emporio la cultura de la calma, de la planificación, de el desarrollo logístico y humano. Él nos ha convencido a todos de hacer el esfuerzo de coordinarnos y ser capaces de producir tomando en cuenta las demás áreas. Entendiendo que trabajamos todos para todos y todos para nuestros clientes.

Él nos guió a mitigar las parcelas individuales y formar una cultura corporativa que aspira a una empresa mejor y también a un mundo mejor. Él es la persona que nos ha potenciado y ha permitido que los esfuerzos colectivos den frutos y que todas las personas se ubiquen en la posición en la que pueden aportar más.

Las ideas se le pueden ocurrir a una persona, pero el desarrollo y el crecimiento de una empresa es comunitario y su logro es colectivo. Con nuestra señora Pilar como anfitriona, participamos todos desde nuestras diferentes áreas, Administración, Producción, Operaciones, Capacitación, Ventas, Transporte, Cocinas, Bodegas, Jefes de Locales, Control de Calidad, Control de Riesgo, Mantención, el sindicato, Garzones, Baristas, Heladeros, Cocineros, Coperos, Guardias, Cajeros, Soporte técnico de computación. Nadie sobra en el Emporio La Rosa, cada uno de ustedes es especial por algo. Y necesario por mucho.

Hoy somos mas de 450 personas trabajando juntos. No los puedo nombrar a cada uno pero se que de manera cooperativa, creamos esta empresa. Nos sentimos orgullosos de tener socios como los franquiciados. Empresarios que se han unido a nuestra marca para trabajar con nosotros todo el potencial del Emporio La Rosa. Ellos han sabido, muchas veces mejor que nosotros, hacer las cosas bien para nuestros clientes.

Tenemos una fábrica donde producimos el 70% de lo que se vende en nuestros locales. También hemos fortalecido nuestras ventas en supermercados, las que hoy representan un 30% de nuestras ventas. Productos como nuestros queridos helados, guisos chilenos como el tomaticán y los porotos granados alimentan a diario a miles de personas.

Una idea honesta, un equipo esforzado, un sueño del cual enorgullecernos. Hemos desarrollado un espacio donde los chilenos nos podemos reconocer. Vendemos en el Emporio La Rosa, productos que fortalecen nuestra identidad nacional.

Entrar al Emporio La Rosa es como entrar a la cocina de una casa chilena. Un café con leche, unas tostadas con palta o una paila de huevo en la mañana, leche con plátano en las tardes de verano. Sopitas de pollo para reponerse, empanadas, nuestros propios pasteles, porotos granados. Eso es lo que nos espera a nosotros todos los días, ese es nuestro trabajo: de eso nos enorgullecemos.

Tenemos una historia de 15 años que es parte de una historia de Chile, somos parte de una una cultura común.

Queremos que valoren lo que tienen y se identifiquen con eso. No se avergüencen de las lentejas. Inviten a un amigo con el corazón en alto, a comer como nosotros comemos y a sentir lo que nosotros sentimos cuando lo hacemos. Aquí no hay requisitos para ser clientes, desde un mendigo hasta el presidente de la república son habitués de nuestra oferta. Y disfrutan de nuestros productos.

En representación del Emporio La Rosa les digo con todo el corazón, que nos sentimos orgullosos de que nos hayan dado la posibilidad de que este sueño sea posible. Hemos recogido una respuesta generosa, comprometida, orgullosa y alegre de todos ustedes.

Todos ustedes han hecho posible, que sea posible y exitoso, comer porotos granados y tomar helados de miel de ulmo.

Estos 15 años nos demuestran que hemos actuado bien y que día a día estamos pavimentando el camino para los que vienen.

Muchas gracias a todos nuestros clientes y en especial a todos los que trabajan en el Emporio La Rosa.

Esto ha sido más que una experiencia, una bendición.

 

Tere Undurraga
Socia Fundadora desde 2001

¿PERO QUIÉN ES “LA ROSA”?

Has visto su foto en nuestros productos y tiendas, pero probablemente no sabes quién es esa señora que aparece en el logo.Ella era Elena, abuela materna de Teresa y Francisco Undurraga y madre de José Miguel Gazitúa.